El Aleph

Jorge Luis Borges, El Aleph, Alianza Editorial 1997, pp. 196-199

(…) [el nombre del Aleph], como es sabido, es el de la primera letra del alfabeto de la lengua sagrada. Su aplicación al disco de mi historia no parece casual. Para lá Cábala, esa letra significa el En Soph, la ilimitada y pura divinidad; también se dijo que tiene la forma de um hombre que señala el cielo y la terra, para indicar que el mundo inferior es el espejo y es el mapa del superior; para la Mengenlehre, es el símbolo de los números transfinitos, en los que el todo no es mayor que alguna de las partes. (…) Los fieles que concurren a la mezquita de Amr, en el Cairo, saben muy bien que el universo está en el interior de una de las columnas de piedra que rodean el patio central… Nadie, claro está, puede verlo, pero quienes acercan el oído a la superfície, declaram percibir, al poco tiempo, su atareado rumor… La mezquita data del siglo VII; las columnar proceden de otro templos de religiones anteislámicas, pues como ha escrito Abenjaldún: “En las repúblicas fundadas por nómadas es indispendable el concurso de forasteros para todo lo que sea albañilería”.

Deixe uma resposta

Preencha os seus dados abaixo ou clique em um ícone para log in:

Logotipo do WordPress.com

Você está comentando utilizando sua conta WordPress.com. Sair / Alterar )

Imagem do Twitter

Você está comentando utilizando sua conta Twitter. Sair / Alterar )

Foto do Facebook

Você está comentando utilizando sua conta Facebook. Sair / Alterar )

Foto do Google+

Você está comentando utilizando sua conta Google+. Sair / Alterar )

Conectando a %s

%d blogueiros gostam disto: